Self-care o autocuidado en tiempos de pandemia

self-care, autocuidado

Cuando veo la palabra self-care autocuidado en español, pero ya sabéis que se estila más el English—, me vienen a la mente las típicas fotografías de mujeres felices con mascarillas de arcilla puestas, albornoces blancos, baños de espuma, vídeos de bombas de baño deshaciéndose y afirmaciones positivas. Muchos recordatorios de ponerse una sonrisa que combine con todo o de aprender a «soltar», así, sin objeto directo. Soltar. Desprenderse de energías, actitudes y comportamientos aparentemente nocivos. Pa’ fuera lo malo.

Me apetecía hacer una especie de paréntesis en mi contenido para hablar de un tema que tiene mucho que ver con la salud mental y poco con los libros o la traducción. Esta época de estados de alarma, confinamientos y restricciones (que en marzo hará un año, por increíble que parezca), tengo la impresión de que la situación nos ha obligado a enfrentarnos a nosotros mismos con mucha más asiduidad. A nosotros mismos con todo lo bueno y lo malo.

Sin ser psicólogo ni nada de eso yo, parece que todas las sensaciones que teníamos antes de esto se empiezan a exacerbar, o «a magnificar», en una especie de Gran Hermano de cientos de días de duración. Porque aunque podamos salir de casa, sabemos que nuestra realidad es muy distinta. Que será un poquito más «normal», pero no normal del todo. No veo la hora de que todo esto quede relegado a una anécdota, pero hasta que eso ocurra, toca pensar en el self-care a la vez que pensamos en el care por the others, you know, boo boo?! 😉

Mi self-care en cuatro puntos

Rutinas de cuidado. Esta quizá la forma más mainstream y comercializada de self-care. Admito que a veces yo también soy el hombre feliz con las mascarillas de arcilla, los sérums y demás cosillas. Aunque si os soy sincero, esos productos forman parte de mi día a día desde hace unos años, de modo que no es algo excepcional. Lo que sí hago es dedicarme más tiempo.

Marcar límites. Como ya os conté en mi entrada sobre organización, trabajo desde casa. Esto tiene sus ventajas, pero a la vez tienes que estar más a alerta porque no tienes una separación real entre trabajo y casa. Cuando trabajas en otro sitio, a veces tu mente puede «quedarse allí». En cambio, si todo lo haces en tu casa, a veces ese trabajo se puede apoderar de todo tu día si no lo mantienes a raya. Velar por mi salud mental conlleva marcar límites y prioridades.

Escritura. Desde hace unos meses, estoy traduciendo libros, y esto hace que no escriba los míos con demasiada frecuencia. Cuando escribí mis dos primeros libros, Supernova y Titanes en el jardín, aún no estaba totalmente metido en el trabajo editorial, de modo que me servían como desconexión. Escribir era mi vía de escape. Ahora que trabajo escribiendo todo el rato (además de mis otras tareas), esa escritura puede ser más del estilo de entradas de diario, tormentas de ideas o a veces brain dumps, momentos de «escupir» de esos que lees semanas después y te ríes de ellos. A veces ayuda poner en papel todo lo que se te pasa por la mente.

Expresión artística. Siempre me ha gustado dibujar, pero prácticamente dejé de hacerlo a partir de la adolescencia. En 2018 decidí plantarme y comprar materiales de dibujo para explorar y dejar de sabotearme. Voy por el tercer sketchbook y es una vía más para dedicarme tiempo a mí y explorar mi creatividad. En mi perfil @donraitan podéis ver esa faceta mía.

Y tú, ¿te dedicas tiempo? ¿Qué haces?

Por mucho que parezca que lo tengo todo organizadísimo, hay momentos en los que no me sirven ninguna de esas cuatro cosas y en los que necesito encontrar otras opciones. Y no pasa nada; cada persona tiene sus procesos ;).

Y tú, ¿qué haces como parte de tu self-care? ¡Cuéntame! Me encantaría que intercambiáramos ideas.

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